INIA con apoyo de la Universidad Austral busca preservar genética animal adaptada al cambio climático mediante transferencia de embriones

El objetivo es recuperar, conservar y utilizar germoplasma valioso de vacas lecheras a pastoreo.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), con el apoyo de la Universidad Austral de Chile, busca preservar genética animal adaptada al cambio climático mediante transferencia de embriones.

Ximena Valderrama, jefa del Área Nacional de Producción Animal del INIA explicó que “uno de nuestros objetivos es fortalecer los sistemas lecheros y que seamos un aporte a los agricultores de la zona y para ello tenemos que complementar aquellas áreas que nosotros consideramos que son innovadoras y que no necesariamente las desarrollamos en el INIA. Es por ello que hemos establecido colaboraciones con instituciones académicas como en este caso la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Austral de Chile, a través del doctor Marcelo Ratto, experto en reproducción animal”.

La investigadora del INIA añadió que “nosotros en nuestra lechería tenemos animales muy longevos, de buena calidad, sin problemas reproductivos y hemos considerado que debemos demostrar al medio que estos animales pueden conservarse y por eso iniciamos esta colaboración en conservación de germoplasma adaptado al cambio climático”.

Enfatizó que “a través de esta alianza queremos demostrar a los productores lecheros que esta tecnología está disponible, que es una alternativa viable más allá de la inseminación artificial”.

Por su parte, el profesor Marcelo Ratto de la Universidad Austral de Chile, sostuvo que “la transferencia de embriones es una tecnología que se practica hace muchos años y nosotros la venimos desarrollando en forma esporádica en la universidad, en docencia de postgrado y en investigación, y ahora surgió esta posibilidad de colaborar con el INIA para rescatar desde el plantel lechero de esta institución, material genético que es local, adaptado a las condiciones de la zona sur de Chile y al cambio climático”.

El académico e investigador de la UACh indicó que “una vaca, como la que tratamos, generalmente tiene alrededor de 8 crías en su vida productiva, y como varias del rebaño ya estaba para descarte por condiciones productivas o sanitarias, entonces lo que se hizo es aplicar un tratamiento para superestimular la producción de óvulos y logramos recuperar 6 folículos que se van a transformar en embriones y que luego se van a transferir a otras vacas jóvenes y así se van a conservar las características genéticas de vacas altamente productivas, longevas y que se adaptan a las condiciones climáticas de esta zona”.

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