Recolectores del bosque se capacitan para dar valor agregado a los tradicionales frutos silvestres

Rescatar la identidad local y las bondades del producto silvestre es la meta de la Asociación artesanal y gastronómica Amigos del Maqui. Una agrupación ubicada geográficamente en el sector de Lipingue, en la comuna de Los Lagos, Región de Los Ríos, compuesta por catorce integrantes dedicados a la recolección de frutos silvestres y sobre todo, de maqui, el producto estrella de la zona.

A este fruto se suman otros productos de temporada, hierbas y otras especies forestales no madereras en general, como la mora, mosqueta, murta, nalca y los hongos entre los que se encuentran los changles y digüeñes, entre otros. Así lo destaca Ester Romero, presidenta de los Amigos del Maqui, quien detalla que además de este ancestral fruto, “en otoño se recolectan lo que es hongos y la murta, después, en septiembre, vienen las nalcas, el digüeñe y así podemos darnos el tiempo para poder recolectar”.

Esta materia prima la someten a procesos de elaboración para generar productos que se venden en ferias locales y comunales, ventas online y exhibiciones gastronómicas. Así nació Maquiwe, marca comercial de su mermelada de maqui, que destaca lo mejor del sur del país y que exhiben en su homónima feria gastronómica que data de 2018.

“Nuestro primer objetivo con la recolección, fue hacer un producto estrella y en este caso la mermelada, porque era lo más fácil que se podía hacer, pero con las capacitaciones hemos encontrado que podemos hacer varias cosas más, y vamos para allá y no quedarnos sólo en la recolección”, cuenta Blanca Muñoz, secretaria de la agrupación.

Sustentabilidad y proyección

El desarrollo sustentable y proyección de este emprendimiento donde ya procesan casi mil kilos de productos silvestres y hongos les valió a los Amigos del Maqui ser premiados por Corma en 2021 como organización comunitaria destacada, por ser un ejemplo de esfuerzo, trabajo en equipo y aprendizaje en común, demostrando su compromiso de hacer brillar la costumbre de la recolección.

Y es que la agrupación se ha destacado por ser muy conscientes del cuidado del medio ambiente, eso gracias a sus capacitaciones en prácticas de recolección sustentable que les han permitido reconocer el valor de los productos forestales no madereros y la importancia de proteger el recurso para generaciones futuras, es aquí donde los recolectores juegan un importante papel.

“Nosotros invitamos a gente a la recolección, a enseñarles cómo cosechar el producto, cómo cuidar para que se mantenga en el tiempo”, cuenta Blanca Muñoz, quien además agrega que “es una pena cuando uno va al lugar donde iba antes y se encuentra con latas de cerveza, mascarillas, bolsas, ropa, pero nosotros lo tratamos de cuidar, hemos puesto letreros para que cuiden el bosque, que se lleven su basura y todo alrededor. Tratamos de cuidar para que esto se mantenga en el tiempo.” 

Al respecto, el presidente de Corma Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, Cristián Durán precisa que “alrededor de un 30% del patrimonio de las empresas socias del gremio de la madera corresponde a bosques naturales y ahí se entremezclan entre zonas de protección o bosques nativos. Pero también hay una riqueza dentro de los bosques plantados, por ejemplo, de hongos, zarzamora- que es introducida pero donde hay harta extracción- la mosqueta y otros frutos nativos como la murtilla o el maqui. En esto se da una confluencia entre lo que se da en el bosque nativo y en las plantaciones, y que la mayoría de los asociados permite esta extracción de una forma ordenada para que sea sustentable.” 

Este trabajo de los recolectores en la zona cuenta con el apoyo de la Fundación AcercaRedes de Arauco, empresa de la madera asociada a Corma que coordina el ingreso a los predios donde los vecinos realizan la recolección. La Fundación los apoya en el desarrollo de sus emprendimientos con capacitaciones en materias como estudio básico del proyecto, formalización de sus empresas, comercialización, capacitaciones con chef, entre otros.

“Constantemente estamos trabajando con los recolectores en distintas materias, algunos, por ejemplo, están en una etapa más inicial en la que están desarrollando su identidad de marca, tenemos otros que están en estado más avanzado en el que están haciendo algunos prototipos de productos y también tenemos otro tipo de recolectores que ya están desarrollando productos con valor agregado, ellos ya están hoy día con su rotulado y etiquetado y ya son productos que están insertos en el mercado”, señala German Godoy, director territorial de la fundación.

Acercando la cultura de la recolección

Un trabajo similar se realiza con Despensa Silvestre, iniciativa que busca poner en valor el oficio de la recolección silvestre, los saberes de los recolectores y los productos que crecen en los bosques.

El director territorial de AcercaRedes destaca que “lo que hemos visto los últimos años es que la alimentación consciente cada vez es tema de mayor preocupación de los consumidores que cada vez se van informando más, entonces esa es nuestra manera de poder contribuir también a valorizar este oficio ancestral que ha existido de toda la vida.”

Valorización de los consumidores en la cual aún falta por avanzar. “La gente no reconoce el sacrificio que uno hace para extraer este producto y cuando uno le pone precio al producto, lo encuentran caro. Pero, por ejemplo, para un frasco de mermelada se necesita mucho maqui, es un sacrificio”, asegura Ester Romero.

“Hay cultura detrás de la recolección, primero productos que tradicionalmente no se conocen, nosotros a nivel local conocemos el loyo, el chicharrón de monte, u otros más conocidos como digüeñes, el changle pero que son muy conocidos en general, entonces ese rescate que se hace es muy valioso y es parte de la cultura”, manifiesta Cristián Durán. 

Precisamente, con el fin de dar valor a esta actividad ancestral, surgió la idea de homenajear a los recolectores y recolectoras del país, mediante un libro basado en las entrevistas etnográficas que realizaron jóvenes investigadores con recolectores de distintos territorios entre Maule y Los Ríos.

“Una de las cosas importantes que tiene este libro es primero identificar a los recolectores en todas las zonas que estamos trabajando, pero lo más importante también es que está categorizado por zonas, entrega información de cuáles son esos productos forestales no maderables que se recolectan y sus temporalidades. Así una de las cosas es entregar siempre información al público en general, pero también identifica a cada uno de los grupos con los que hemos trabajado durante varios años”, detalla German Godoy.

Una labor que buscan seguir pasando a las nuevas generaciones. “Ser recolector es un oficio lindo que te llena el alma y por eso decidimos que salir a recolectar no solo es sacrificado, sino que también te llena. Nosotros nos reímos, lo pasamos bien, andamos alegres recolectando en grupo, entonces igual es algo bonito” asegura la presidenta de los Amigos del Maqui.

Vinculación entre empresas y comunidades, que permite continuar con una tradición que se espera no desaparezca y que siga dando valor a los tesoros del bosque. 

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